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Toyota mueve producción de México a Texas; Sheinbaum anticipa nueva inversión automotriz por 500 mdd

La industria automotriz de Norteamérica vuelve a entrar en una etapa de reacomodo. Mientras Toyota anunció una inversión de 3 mil 600 millones de dólares para ampliar su complejo industrial de San Antonio, Texas, y trasladar gradualmente parte de la producción de la camioneta Tacoma desde México, el Gobierno mexicano adelantó que una nueva inversión automotriz superior a los 500 millones de dólares será anunciada próximamente en el país.

El movimiento de Toyota contempla transferir de manera escalonada, durante aproximadamente cuatro años, parte de la producción que actualmente se realiza en Baja California. La nueva línea en Texas entraría en operación hacia 2030, generaría alrededor de 2 mil empleos y prácticamente duplicaría el tamaño de la instalación de San Antonio.

La decisión fue celebrada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien atribuyó públicamente el movimiento a su política comercial y arancelaria. “¡Los aranceles están surtiendo efecto!”, expresó al referirse al anuncio de la empresa japonesa.

Sin embargo, la salida de producción no significa el retiro total de Toyota de México. La información disponible señala que la planta de Guanajuato continuará operando y que la compañía mantiene operaciones en el país. Toyota también ha insistido en la importancia de mantener un marco comercial competitivo para la industria automotriz de Norteamérica.

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Frente al anuncio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que en los próximos días se dará a conocer una inversión de otra empresa automotriz por más de 500 millones de dólares. Hasta ahora no se ha revelado qué compañía realizará la inversión ni en qué estado del país se instalará el proyecto.

El contraste entre ambos anuncios refleja la competencia que existe entre México y Estados Unidos por atraer nuevas inversiones industriales, en un escenario marcado por la política arancelaria estadounidense, la revisión de las cadenas de suministro y la incertidumbre comercial en la región.

Para México, la atención estará ahora en conocer qué empresa realizará la inversión anunciada por el Gobierno federal y si el proyecto compensará, en términos de empleos y producción, el impacto que tendrá la transferencia gradual de parte de la manufactura de Toyota hacia Texas.