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«Buscaré a José Luis hasta donde me dé mi corazón»

Enfundado en su pantalón de mezclilla azul, tenis negros, playera blanca, una gorra gris y su mochila azul marino, el 5 de septiembre pasado José Luis Valle Soto salió de su casa, como todos los días, para hacer un trabajo de remodelación y fontanería. Era de profesión arquitecto y trabajaba por su cuenta. Esa mañana se dirigía a un trabajo más, en un domicilio ubicado en calles de la colonia La Tuzanía, en Zapopan.

Se despidió de su esposa, María José. Ése fue el último beso de salida… fue la última vez que lo vio y que le habló. Hasta hoy, nada se sabe del paradero de José Luis.

En entrevista para Personalísimo de Tráfico ZMG, María José narró el calvario que ha vivido lo últimos tres meses desde la desaparición de su esposo, José Luis. «Un día después de que ya no supe nada de él, fui al domicilio a donde mi esposo iría a hacer el trabajo: solo encontré su auto abandonado, un Volkswagen. Indagando con vecinos, pude tener acceso a cámaras de vigilancia, en donde se ve cómo seis sujetos llevan empujando el carro de José Luis, le quitan la batería y le arrancan los cables. Fue lo único que se robaron, las pertenencias de mi esposo estaban en el auto. Éso es lo último y lo único que supe hasta hoy», narró María José.

José Luis se sumó a la lista de los más de 14 mil desaparecidos en Jalisco, mientras que su esposa, se agregó al mismo tiempo a las miles de familias que siguen sin tener respuesta, que sus casos no prosperan y de los que tampoco hay avances en la investigación. Pasó de ser una maestra de primaria para convertirse en buscadora, pero al mismo tiempo en víctima de las extorsiones.

Buscar a José Luis la ha llevado no solo a dar dinero bajo engaños, sino también a ser amenazada por el simple hecho de buscar a su compañero de vida. «Días posteriores a la desaparición de José Luis, recibí una llamada telefónica en donde unos hombres se identificaron como trabajadores de la Fiscalía del Estado pertenecientes al área de finanzas. Me exigían 25 mil pesos para liberar a mi esposo, de lo contrario lo matarían. En mi desesperación comencé a pedir dinero a mi familia y amigos y únicamente pude juntar 4 mil, mismos que deposité en un Oxxo. Ahí me percaté que estas personas estaban siguiendo mis pasos, pues mientras hacía el depósito tenía una llamada telefónica con quien me pidió el dinero y me decía cómo iba vestida y cada movimiento que estaba haciendo. Finalmente no lo liberaron. Después de eso he recibido varias amenazas de muerte para que cese con la búsqueda», detalló María José.

Por si no fuera poco el calvario que vive por la desaparición de su pareja sentimental, María José se ha enfrentado también al desdén e inoperancia de las autoridades que siguen sin investigar y sin tener avances en la investigación de su caso. El nivel de poca empatía ha sido tal, que personal de la Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas del estado, la tomó del brazo –literalmente– y la sacó de las oficinas, bajo el argumento de que para hacer cualquier tipo de trámite relacionado con la búsqueda de José Luis, forzosamente tenía que ir su madre o su padre.

Por su cuenta María José ha hecho hasta lo imposible para obtener datos que puedan llevar a la localización de su esposo. Los esfuerzos no han dado resultados, pero María José advierte, no va a parar. «Buscaré a José Luis hasta donde mi corazón me dé», añadió.

Con la voz entrecortada, los ojos rasados y una profunda tristeza en el pecho, María José recuerda a José Luis como un esposo cariñoso, un buen hijo, un buen cónyuge y una persona que sencillamente no merecía desaparecer de esta manera. La incertidumbre de saber si está bien o está mal, pero la firme convicción de que su esposo sigue vivo y de que hay esperanzas para encontrarlo, son los motores que mueven a esta mujer que dejó todo para convertirse en una buscadora y encontrar el momento donde ella y su esposo, vuelvan a fundirse en un profundo abrazo.

A. Maciel

 

 

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