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Más de 3 mil muertos y alerta sanitaria en Birmania tras terremoto

Birmania enfrenta un alto riesgo de brotes de cólera tras el terremoto que dejó más de 3 mil muertos y miles de desplazados, según la OMS. El daño en el saneamiento, la falta de acceso a agua potable y las altas temperaturas agravan la crisis. En octubre, Mandalay ya sufrió un brote de cólera, enfermedad que causa diarreas y deshidratación.

En Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, unas 9 mil personas viven en refugios improvisados. Otras zonas, como Sagaing, donde fue el epicentro del terremoto, han quedado destruidas en un 70 por ciento, según la Cruz Roja. La ONU estima que el desastre ha afectado a más de 17 millones de personas en 57 municipios de Birmania. La junta militar reportó 3 mil 85 muertos, 4,715 heridos y 341 desaparecidos, aunque se teme que las cifras sean aún mayores.

La crisis humanitaria sigue en aumento mientras continúan las labores de rescate. Según la OMS, después de tres días es poco probable encontrar más sobrevivientes bajo los escombros. La situación sanitaria es crítica, con una grave escasez de suministros médicos. Organizaciones humanitarias piden a la junta militar que garantice el acceso a la ayuda humanitaria, ya que la ONU y la oposición la acusan de utilizarla como arma de guerra.

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Mientras tanto, el jefe de la junta, Min Aung Hlaing, viajó a Bangkok para participar en un foro con líderes del sur y sureste de Asia. Este viaje marca un cambio en la postura de algunos países de la región, ya que la junta fue aislada internacionalmente desde el golpe de Estado de 2021. Se espera que el líder birmano busque apoyo para la crisis humanitaria en su país, aunque su presencia ha generado controversia debido a las denuncias de crímenes de guerra en su contra.

En el foro, Min Aung Hlaing se reunirá con el primer ministro indio, Narendra Modi, y el jefe del Gobierno interino de Bangladés, Muhammad Yunus, entre otros líderes. Su presencia en Bangkok también ha causado tensión, ya que la ciudad sufrió los efectos del sismo, con una veintena de muertos y personas atrapadas bajo los escombros de un rascacielos.
Ante la crisis en Birmania, países como China, Rusia, Japón e India han enviado equipos de emergencia y ayuda médica. Min Aung Hlaing declaró un alto el fuego de tres semanas tras rechazar una tregua propuesta por una alianza rebelde. La oposición, sin embargo, denuncia que los bombardeos militares han continuado desde el sismo.

Para aliviar la crisis interna, la junta anunció la reanudación de vuelos comerciales en Mandalay y Naipyidó, aeropuertos que habían sido cerrados por los daños sufridos en el terremoto. Sin embargo, la situación en Birmania sigue deteriorándose, con millones de personas afectadas y una creciente preocupación por la posible propagación del cólera en las zonas más golpeadas por la catástrofe.

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Pablo Garabito