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San Andrés Cohamiata: cinco años de alertas por inseguridad en territorio wixárika

La comunidad wixárika de San Andrés Cohamiata, Tateikie, en el municipio de Mezquitic, atraviesa nuevamente una crisis de seguridad que llevó a sus habitantes a suspender clases y diversas actividades comunitarias, ante amenazas y hechos violentos denunciados en su territorio. Sin embargo, el problema no es nuevo: existen antecedentes y llamados de auxilio documentados desde hace al menos cinco años.

La situación volvió a encender las alertas este fin de semana, luego de que integrantes de la comunidad denunciaran amenazas, presencia de personas armadas y la privación temporal de la libertad de habitantes y autoridades tradicionales. Los wixaritari han señalado presuntamente a integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), mientras exigen una intervención coordinada de los gobiernos federal, estatal y municipal para garantizar la seguridad en la región.

Ante el temor de nuevas agresiones, la comunidad determinó suspender temporalmente actividades comunitarias y las clases de educación básica y media superior. Los habitantes también han advertido que la inseguridad dificulta el ingreso de maestros y personal médico a determinadas zonas, afectando servicios esenciales para las comunidades de la Sierra Norte de Jalisco.

Las advertencias vienen desde 2021

La crisis actual tiene antecedentes documentados. Desde marzo de 2021, la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) alertó sobre hechos violentos y enfrentamientos entre grupos delictivos en zonas limítrofes con San Andrés Cohamiata. La situación llegó entonces a afectar temporalmente servicios de seguridad pública y atención médica.

Un año después, en junio de 2022, la CEDHJ volvió a pronunciarse ante lo que calificó como una situación de “persistente inseguridad”. El organismo solicitó presencia urgente de elementos del Ejército o Guardia Nacional, protección para la carretera Huejuquilla el Alto-San Andrés Cohamiata y mayor coordinación entre los gobiernos federal, estatal y municipal.

Los episodios continuaron. En septiembre de 2024, cuatro comuneros fueron privados de la libertad, situación que provocó movilizaciones y bloqueos para exigir su localización con vida. En aquel momento, la comunidad manifestó públicamente que San Andrés Cohamiata era ajena a los conflictos entre grupos de la delincuencia organizada.

Posteriormente, representantes wixaritari solicitaron al Congreso de Jalisco avanzar en el reconocimiento de mecanismos propios de seguridad indígena, amparados en sus derechos de autonomía y libre determinación, además de solicitar mayor presencia permanente de fuerzas federales en la región.

En abril denunciaron seis presuntos campamentos criminales

La situación escaló nuevamente durante abril de 2026. Habitantes de San Andrés Cohamiata se declararon en “alerta máxima” y denunciaron que hombres armados, presuntamente provenientes de Nayarit, habían instalado al menos seis campamentos en diferentes puntos del territorio comunal.

La comunidad atribuyó dichos campamentos a presuntos integrantes del CJNG y denunció amenazas contra autoridades tradicionales, asaltos y otras presiones contra habitantes. Frente a ese escenario solicitaron nuevamente la intervención del Ejército, Guardia Nacional y autoridades estatales. Cinco meses después, las denuncias volvieron a intensificarse.

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Tensión durante visita del Gobierno de Jalisco

Este domingo 6 de septiembre, el secretario general de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora, acudió a la región para dialogar con representantes de la comunidad.

El encuentro terminó en medio de momentos de tensión. Representantes wixaritari reclamaron la presencia y participación de autoridades de los tres niveles de gobierno para atender la problemática.

Habitantes denunciaron además que, durante la salida de la comitiva estatal, un elemento de seguridad habría realizado un disparo al aire, hecho sobre el que solicitaron una investigación. El Gobierno de Jalisco reconoció que durante el encuentro existieron momentos de tensión, aunque ha sostenido que existe presencia de autoridades estatales y federales en la zona.

Esta diferencia de versiones refleja el centro del conflicto: mientras las autoridades reportan presencia institucional, la comunidad asegura que las condiciones actuales no son suficientes para garantizar su seguridad.

Una región atrapada entre territorios disputados

La ubicación de San Andrés Cohamiata representa además un desafío para las autoridades. El territorio wixárika se encuentra enclavado en la Sierra Madre Occidental y forma parte de una extensa región cercana a los límites de Jalisco con Nayarit, Zacatecas y Durango.

Durante años, habitantes y organismos defensores de derechos humanos han advertido sobre hechos violentos en caminos y comunidades de esta zona, donde las distancias, la complicada geografía y la limitada presencia permanente de corporaciones policiales aumentan la vulnerabilidad de sus habitantes.

El problema ha dejado de limitarse únicamente a la seguridad pública. Las denuncias muestran afectaciones al libre tránsito, educación, servicios médicos y funcionamiento de las propias autoridades tradicionales wixaritari.

Exigen una solución permanente

San Andrés Cohamiata solicita una estrategia coordinada y permanente entre Federación, Jalisco y Mezquitic, además de protección para habitantes y autoridades tradicionales, investigación de las amenazas y privaciones de la libertad denunciadas y garantías para que maestros y personal médico puedan ingresar con seguridad.

Mientras no existan estas condiciones, la comunidad mantiene medidas extraordinarias, entre ellas la suspensión temporal de actividades educativas y comunitarias.