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La tradición de los forcados llega a Guadalajara

Este domingo, la Plaza de Toros Nuevo Progreso será el escenario de la final del serial de reapertura. A partir de las 16:30 horas, los rejoneadores Andy Cartagena, Jorge Hernández Garate y Emiliano Gamero estarán a caballo.

Alfonso Tomaz da Cruz, José Luis Zambujeira y Paulo Ricardo Silva Loução, del grupo Forcados Amadores de Cascais, expresaron su entusiasmo por formar parte de esta celebración. En el corazón de la tauromaquia mexicana, los forcados han encontrado un lugar de honor, representando no solo una tradición, sino también un vínculo cultural entre México y Portugal. Este arte, que combina valentía y destreza, evolucionó desde su llegada a México en 1970, cuando el primer grupo de forcados portugueses se presentó en Guadalajara, marcando el inicio de una nueva era en la fiesta brava.

“Es un honor, un privilegio tremendo estar en México”, dijo Alfonso. José Luis Zambujeira agregó: “Para nosotros es algo muy especial, porque toda la historia de los forcados comenzó aquí en Guadalajara. Es una responsabilidad representar los forcados y también Portugal. Honraremos a nuestro país, ya que no todos los días venimos a Guadalajara”.

Por su parte, René Tirado, del grupo de Forcados Amadores de México, destacó la importancia de esta tradición: «Los forcados son la base de la tauromaquia en Portugal, y su llegada a México ha sido fundamental para enriquecer nuestra cultura taurina». La historia de los forcados es un testimonio de la pasión y el compromiso que estos hombres tienen hacia el arte de lidiar toros. «Creo que lo más necesario para ser forcado es el compromiso, el amor por los toros y la amistad», afirmó José Luis, resaltando la camaradería que se forja entre ellos.

La técnica de los forcados implica un alto nivel de preparación física y mental. «No cualquiera se pone ahí a unos metros del toro», explicó Tirado, enfatizando la necesidad de una preparación rigurosa para soportar las embestidas de toros que pueden pesar hasta media tonelada. Este aspecto físico es crucial, ya que cada actuación no solo es un espectáculo, sino también un desafío personal y colectivo.

El impacto de los forcados en la afición taurina es innegable. «Los forcados son un semillero de aficionados», dijo Tirado, refiriéndose a cómo su presencia en las plazas atrae a nuevas generaciones de amantes del toreo. «Cada año, jóvenes se unen a nosotros, y eso es vital para la continuidad de la tradición». Este fenómeno no solo se limita a México; los forcados han llevado su arte a las principales plazas de Portugal, donde han sido reconocidos por su destreza y dedicación.

La conexión entre los forcados mexicanos y portugueses es profunda. Esta unión no solo celebra la tradición, sino que también refuerza la identidad cultural compartida entre ambos países.

Sin embargo, la tauromaquia enfrenta desafíos significativos, especialmente en el contexto actual donde las decisiones políticas pueden influir en su práctica. Tirado mencionó la impotencia que sienten ante la prohibición de corridas en algunos lugares. «La tauromaquia se ha convertido en una bandera política, y eso nos preocupa». A pesar de estos obstáculos, los forcados continúan luchando por mantener viva la tradición, uniendo fuerzas y apoyándose mutuamente en tiempos difíciles.

La historia de los forcados en México es una narrativa de valentía, amistad y pasión por la tauromaquia. A medida que continúan actuando y atrayendo a nuevos aficionados, su legado perdura.

«Juntos somos más fuertes», concluyó Tirado, subrayando la importancia de la unidad en la preservación de esta rica herencia cultural.

 

Pablo Garabito

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