martes, 07 de diciembre del 202107 de dic del 2021

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Video Escándalos | David Gómez Álvarez

La elección del 2021 ya comenzó, se adelantó por muchos meses la contienda electoral del próximo año.

Paradójicamente, aunque el Covid nos haya hecho «perder» este año, en realidad precipitó las campañas y la contienda política de una manera inédita.

Debido a los malos resultados de la gestión económica y de la salud en el país, el presidente López Obrador ha buscado desesperadamente elementos que le permitan atajar estos malos resultados.

Los elementos de los que ha echado mano el presidente, son precisamente los escándalos de corrupción asociados al caso Lozoya.

La cantidad de filtraciones y trascendidos en torno a este escándalo de corrupción, es en sí mismo otro escándalo, el hecho de que la Fiscalía filtre y circule información que debía estar resguardada, que puede suponer la violación del debido proceso.

Frente a la caída de la popularidad del presidente por estos malos resultados en la gestión económica y sanitaria del país, necesitaba de un buen escándalo para poder repuntar en su popularidad.

Con lo que no contaba el presidente, es que a él mismo le sacarían un video escándalo, nada menos que de su hermano recibiendo dinero de un alto funcionario público, de la actual administración.

Estamos en una época de video escándalos, que van de un lado a otro, ciertamente la oposición, vapuleada con estos escándalos, difícilmente se recuperará en un año frente a las elecciones, pero al mismo tiempo, el golpe brutal que significa este video del hermano de López Obrador, también pondrá en la lona al presidente si no actúa en consecuencia.

Lo lamentable es que el juicio se sumario y sea en los medios públicos,
donde no debería de estar ventilándose toda esta información y esta evidencia importantísima en los casos que se deberían de judicializar.

Otra implicación, quizás de largo plazo de los video escándalos, será la denigración de la política y, por tanto, la pérdida de confianza de los mexicanos en la democracia, y eso puede tener implicaciones muy graves para el futuro del país, que a nadie conviene, ni a unos ni a otros.